EL VIEJO SUERTUDO (Crónicas del fin de los tiempos)
Debí volver a la enfermería, el dolor del pecho me hizo regresar, eso me podía complicar las cosas. Llevo en este hogar geriátrico más de tres años, me pensioné y vine a parar aquí y no a una granja, como hubiera querido. Como les he contado las cosas ahora son mucho más difíciles. En estos tiempos el camino de un viejo lo lleva a estas putas instituciones, lo único seguro es que moriremos aquí, más temprano que tarde.
La enfermería es un pequeño cuarto, con unas cinco camas, un estante de medicamentos y otro de medico-quirúrgicos con las infaltables sondas de caucho. Una enfermera viene en las mañanas y la auxiliar queda de guardia, el médico ya no viene… no hace falta. Puede decirse que estuve de suerte. Ese día, la enfermera estaba acompañada de un estudiante de medicina. El también estaba “de buenas” porque me pudo tomar un electrocardiograma; luego de hacerlo no hubo duda, el supradesnivel ST estaba allí… era tan obvio que no tuvo problema en identificar mi infarto. Mirando a la enfermera no tomaban la decisión de manejarme; entonces, me apresuré a decirle:
--Oiga Doc… yo, fui médico. Ya sabemos que tengo un infarto… Me va a poner algo?. Se me escuchaba como una súplica y eso me molestaba aún más, pero el dolor domina la razón.
--Viejo –me dijo- son otros tiempos, sólo puedo ponerle lo básico… el trombolítico, usted sabe: si sale… sale.
Se dirigió a la enfermera quien le entregó mi registro, buscó el concepto de la Junta Médica Mensual, que no me rotulaba como: “Irrecuperable” -porque los irrecuperables morían en los cuartos, en silencio, nadie se tomaba el trabajo de bajarlos aquí- . Como no estaba condenado en vida, se apresuró a colocarme el medicamento y se marchó.
Finalmente me recuperé y logré volver a este jardín, a ver pasar los días que me quedan de esta absurda existencia, esperando una visita que casi siempre no llega y cuando lo hace me trae noticias de familiares que no conozco.
Ahora me conocen como “el viejo suertudo”. No sé que tiene de “suertudo” haber perdido el único boleto decente para escapar de esta mierda.
Ragde/2008